Mañana, en la parroquia de María Auxiliadora, nos reuniremos en torno a la Eucaristía para recordar y agradecer la vida de D. Manuel Rodríguez Ballester, nuestro querido salesiano, cuando se cumple un año de su fallecimiento.
Pacense de nacimiento y bautizado en la parroquia de San Agustín, D. Manuel estuvo profundamente vinculado a nuestra Casa, en la que vivió cuatro etapas —1975-1977, 1990-1996, 2007-2009 y 2016-2025— sumando un total de 19 años de entrega educativa, pastoral y salesiana.
Quienes lo conocieron lo recuerdan como un salesiano espiritual, culto y cercano, siempre disponible para acompañar, escuchar y orientar. Fue un profesor muy querido, especialmente en inglés, francés y latín, dejando huella en generaciones de alumnos.
Con sencillez solía definirse a sí mismo como «un jefe de estudios respetado, aunque no temido». Esa frase reflejaba bien su estilo: autoridad serena, trato amable y profunda humanidad.
Amante de la literatura y de la poesía, desarrolló también una intensa faceta como escritor. Publicó obras como La ardiente espera, Reflejos en el agua, Esa llama de amor y Sonetos existenciales, y fue en dos ocasiones finalista del Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística. Además, ejerció como capellán militar y hospitalario, llevando consuelo allí donde más se necesitaba.
Durante sus últimos años entre nosotros siguió siendo presencia fiel en la comunidad, testimonio discreto de oración y de servicio, encarnando ese espíritu salesiano de entrega sencilla y constante.
Hoy damos gracias a Dios por su vida y por todo el bien sembrado en nuestra Casa. Que el Señor Resucitado lo acoja en su Reino, que Don Bosco lo acompañe y que María Auxiliadora, a la que tanto amó, lo reciba con el cariño de Madre.
Descanse en paz.






